Instituciones y Figuras cooperativas
• por Roberto Fermín Bertossi
La empresa cooperativaIntroducciónHoy podemos definir a la cooperativa como un marco ético-legal para una empresa de servicios, universalidad material e inmaterial trasuntada en una entidad socioeconómica por una comunidad de personas e intereses, una organización de actividades propias y de medios y de capital, conocimiento e información adscriptos al servicio de éstas, en beneficio inmediato de sus miembros, de la comunidad y del medio ambiente, armónicamente sustentables. La empresa cooperativa se fundamenta, explica y predice a partir de los principios cooperativos que informan o deben informar la constitución y la vida de las cooperativas, en la doble concepción de éstas: como sujeto del derecho y como empresa u organización de necesidades e intereses comunes. Estos principios son: Membresía Voluntaria y Abierta, Gestión Democrática, Participación Económica de los Socios, Autonomía e Independencia, Educación, formación e información cooperativas, Cooperación entre cooperativas y el Interés por la Comunidad, ( Asociación Cooperativa Internacional, ACI en Manchester en 1995) y, según esté sujeta cada cooperativa a los mismos, tal será su grado de pureza. Ahora bien, cuando definimos a la empresa cooperativa lo hacemos ad-intra pero debe tenerse presente la importancia de ciertos aspectos externos, que, contrariamente a lo que se podría suponer en un principio, para las cooperativas, influyen en grado crecientemente importante como, por ejemplo: lograr una estabilidad macroeconómica, esto es, la claridad y permanencia de las reglas de juego, los insumos; una relación no escandalosa como la actual, Vg. entre precios de corral y precios de góndola; tipo de monedas y formas de pago en uno y otro caso; la baja inflación, la tasa de ahorro interno, adecuada fiscalización privada y publica, la tasa de interés, la infraestructura, el acceso a los mercados, retenciones, aranceles, un ambiente proclive a la cooperación y la inversión en capital humano. 1. Practicas cooperativasNo obstante los resultados producidos por las diversas prácticas cooperativas comunitarias en todo el mundo, la cooperación no logra recibir, más allá de lo semántico constitucional, legal y discursivo, un apoyo concreto que favorezca y facilite su desarrollo genuino. No se llega a advertir que la cooperación es el puente solidario y neutral entre las miserias del presente y las riquezas de lo posible. Es cierto que está demasiado extendida todavía la creencia de que las cooperativas han fracasado en determinados países menos desarrollados, lo que es un error nocivo del que pueden exhibirse pruebas expresivas. Frente a las dificultades ambientales, temporales e intemporales, modificables y en vías de modificación, que se oponen al desarrollo de la Cooperación en cualquier medio, lo que ha fracasado en ciertos países, es la acción gubernamental en la materia, a causa de indiferencias, hostilidades y confusionismos. Con esta salvedad, recordamos que el hombre es un animal social y en la búsqueda de lograrlo, de lograr respuestas a sus necesidades y aspiraciones humanas de la más noble estirpe, se ha asociado en cooperativas, sindicatos y partidos políticos y de estos tres, el menos convulsionado es el cooperativismo. Esto responde a que, los principios del interés por la comunidad, de la adhesión voluntaria y abierta, de la gestión democrática y participación económica de los socios, de autonomía e independencia, de educación, formación e información e integración o cooperación entre cooperativas, que inspiran y condicionan las practicas cooperativas, hacen que estas puedan ofrecer y responder de la mejor manera a las necesidades sociales y económicas humanas. En estas prácticas, se destacan las relacionadas con la salud compra de medicamentos en común-, la educación cooperativas escolares-, la vivienda, el trabajo huertas o granjas comunitarias- y las artesanías, el campo, el río y el mar, el crédito, el consumo, la producción e industrialización, la minería, la organización juvenil, el transporte, los servicios, destacándose como practicas comunitarias cooperativas institucionales, las que realizan los entes intercomunales. Por estos días, difíciles y de crisis constante, van recuperando, van ganando espacio y protagonismo, diversas prácticas cooperativas entre vecinos, parientes, compañeros de trabajo y personas con necesidades, aspiraciones e intereses afines y/o complementarias. La capacidad de unir el poder de energías múltiples, de unir las necesidades de alimentación, salud, educación, vivienda, trabajo; la unión del poder de uso, de consumo, de producción e industrialización organizando los factores productivos y tecnológicos mancomunadamente, de unir el poder de compra y el de venta, encuentran en la solidaridad la respuesta satisfactoria para el mejor intento de resolver Vg., el analfabetismo, erradicar la pobreza, mejorar las condiciones de vida de los asociados, todo lo cual está al pié de cualquier practica cooperativa genuina, sin intermediarios ni fines de lucro. La falta de trabajo, la suba de precios y tarifas, de productos, bienes y servicios indispensables para satisfacer necesidades físicas básicas, están motorizando necesariamente, practicas cooperativas o actitudes semejantes que seguramente se irán cristalizando en nuevas cooperativas, mutuales y asociaciones civiles. Es sintomático pero no casual el hecho de que las primeras cooperativas surgieron en tiempos de miseria (Rochdale-Lyon), en tiempos de guerra, aspecto que no debemos olvidar sino destacar que los tiempos difíciles resultan verdaderas ventanas de oportunidad para el cooperativismo. Y, si por cooperativas entendemos a las empresas constituidas libremente, sin fines de lucro, por personas que inspiradas en la solidaridad, en el esfuerzo propio y la ayuda mutua y con el objeto de brindarse ayuda reciproca, se organizan y se prestan servicios desmercantilizados reuniendo y ensamblando energías humanas, encauzándolas hacia el bienestar tanto individual como colectivo, al interés y compromiso por la comunidad, asegurando el justo ordenamiento de valores e intereses en la igual dignidad de las personas y centralmente en el respeto de su libertad y el cuidado de sus necesidades y aspiraciones; encontraremos en ellas el marco mejor para las practicas cooperativas. Las cooperativas en su vertiente empresarial: La cooperativa es una empresa. Que la distingue de otras empresas? la autoorganización de todos sus miembros, la mutualidad, para la consecución de beneficios sociales y económicos, basada en el esfuerzo propio y la ayuda mutua, organizando y prestando servicios en el campo y la ciudad. Del extraordinario interés por identificar las claves de la gestión de las empresas que triunfan da idea la cantidad de investigaciones que se han sucedido "En busca de la excelencia". Aunque el afán por conocer las prácticas de las compañías de reconocido éxito ha estado siempre presente entre los estudiosos del control y la dirección empresarial, quizás en las tres últimas décadas dicho interés se ha visto agudizado ante las mayores dificultades que plantea un entorno en el que el dinamismo alcanza la categoría de turbulencia, a la vez que un acelerado desarrollo tecnológico incorpora dosis de complejidad cada vez mayores y donde la hostilidad es creciente, fruto de una competencia que se hace cada vez más global. No resulta extraño, por tanto, que en este marco de incertidumbres se intensifique el empeño por descubrir los "secretos" de las empresas "excelentes", esas claves de una gestión que conduce al liderazgo en el mercado, a la obtención de sobresalientes resultados de forma continuada y/o a la longevidad. De acuerdo con este planteamiento, los objetivos del presente trabajo son los siguientes: 1º Identificar las pautas de gestión características de las empresas excelentes, inferidas por inducción de las conclusiones de los estudios empíricos llevados a cabo. Esto no es sino una forma de esclarecer las tendencias o prioridades que definen la actual administración empresarial. 2º Reflexionar en torno a sí las características idiosincrásicas de la cooperativa favorecen (o no) la adopción de esas prácticas de gestión. Es decir: los rasgos distintivos de la cooperativa, ¿acercan o alejan a estas organizaciones de la excelencia empresarial?, ¿deben ser enjuiciados como impulsores de la excelencia o como frenos a la misma?, ¿juegan a favor o en contra de esta figura asociativa, desde el punto de vista empresarial? 3º Proponer líneas de actuación que ayuden a las cooperativas a seguir avanzando hacia la excelencia, que pasan por superar determinados prejuicios y debilidades. 2. Dimensiones de la excelencia empresarialSobre la base de estudios anteriores, se propone a continuación una configuración básica de la excelencia en la que las características comúnmente presentes en estas empresas son agrupadas en tres dimensiones: · Dimensión estratégica, o ámbito externo de la excelencia. Viene marcada por tres características fundamentales: la orientación al asociado, la apuesta decidida por la calidad y el estímulo a la innovación. Es decir, buscan la satisfacción del asociado- cliente-usuario-consumidor, a través de la calidad y la mejora continua de ésta a través de la innovación. · Dimensión cultural, o ámbito interno de la excelencia. En ella, la orientación a la persona, entendida como el principal activo de la empresa, y la existencia de un claro esquema de valores compartidos, dan un sentido humanista a la gestión en el que la componente soft de ésta (de comportamientos y actitudes influidos por una determinada cultura organizacional) prima sobre cualquier otra. · Liderazgo, capaz de integrar (armonizar) las dimensiones estratégica y cultural anteriores y de lograr dentro de la organización un fuerte sentido de pertenencia y de compromiso con la empresa. Sobre el binomio innovación-calidad como opción estratégica para obtener la satisfacción del asociado-cliente y, por ello, como fuente principal de ventajas competitivas (sobre el que podría decirse que la calidad es un adjetivo, pero la innovación un sustantivo) cabe añadir la importancia de desarrollar mecanismos de participación dentro de la empresa que estimulen a todos los niveles la generación de ideas, la creatividad, ese flujo en sentido ascendente que ninguna organización que pretenda acercarse a la excelencia puede permitirse el lujo de despreciar, y que sólo puede producirse desde una concepción del rol del individuo el que ha de desempeñar un papel activo, aportando todo su caudal creativo; la tarea del directivo es lograr que ese potencial aflore y enriquezca a la organización en su conjunto. Ahí encontraremos una poderosa fuente de ventajas competitivas. Precisamente, este aspecto del conocimiento acumulado en la organización y la gestión de dicho recurso, dada su extraordinaria importancia, es el que sitúa a las personas como foco o centro del management actual, por ser éstas las depositarias del mismo. Y al referirnos a la persona lo estamos haciendo implícitamente a su manera de comportarse, a sus actitudes, que se ve influenciada por los valores y principios en los que cree pero crecientemente por la propaganda, pues no olvidemos que detrás de una forma de hacer, hay una forma de pensar, por lo que para cambiar aquélla habrá que actuar sobre ésta. Desembocamos, pues, en los aspectos culturales de la empresa, que determinan la manera en que se hacen las cosas, distinguiéndola de sus competidores. Una cultura ampliamente aceptada proporciona orientación, actúa a modo de mecanismo de coordinación y control a través del adoctrinamiento, cohesiona el grupo humano, que pasa de ser un mero agregado a un conjunto fuertemente integrado..."las máquinas no pueden darte una ventaja competitiva, sino la gente"; "la búsqueda de la ventaja sostenible nos está conduciendo al concepto blando de cultura". Y finalmente, un comentario acerca del nuevo liderazgo que demandan los planteamientos hechos más arriba. No es el liderazgo en el sentido tradicional, y exclusivo, de ordeno y mando, de poder y dependencia. Se necesitan líderes que estén al servicio de los demás, no a la inversa; líderes que crean en su gente y transmitan plena confianza ellos; líderes en el sentido de facilitadores del trabajo que realizan sus colaboradores, a los que convierte en los verdaderos protagonistas del mismo y, de esta forma, también en líderes, como fórmula para que cada persona libere y aporte lo mejor de sí misma; líderes, por tanto, que integran, que hacen equipo, con capacidad para aglutinar a las personas en torno a un proyecto de empresa; líderes capaces de crear, armonizar y transmitir la estrategia y la cultura de la organización. 3. ¿Las cooperativas pueden ser empresas excelentes?Quizás el primer obstáculo al que se enfrentan las empresas de naturaleza cooperativa son algunos mitos, algunas alusiones despectivas que giran en torno a ellas, que no se ajustan a la realidad y que, además de perjudicar su imagen, perturban su funcionamiento. En concreto: 1) La cooperativa como fórmula empresarial marginal y con decreciente presencia en la economía. De forma bastante generalizada, el cooperativismo aún se percibe como una forma de hacer empresa con escasa relevancia en el concierto económico-empresarial, probablemente como consecuencia de los conceptos erróneos que se recogen en los dos puntos siguientes. Esto contrasta con: El mensaje que desde instancias nacionales e internacionales se viene reiterando en el sentido de subrayar el papel fundamental que desempeñan las empresas de economía social en la creación de empleo, en la erradicación de la pobreza, tanto en su aspecto cuantitativo como en el cualitativo, y, por tanto, en la generación de actividad y crecimiento económico, dado que la cooperativa ha demostrado ser una figura idónea para vehiculizar las iniciativas empresariales del emprendedor , al punto de ser recurrentemente recomendada tanto por Naciones Unidas, OIT , ONU, OEA, etc. El carácter universal del cooperativismo y su presencia sobresaliente en numerosas actividades económicas. En Argentina, sin ir más lejos, en el sector agrario y en la industria alimentaria nos encontramos con empresas y grupos de base cooperativa SANCOR, MANFREY, ACA, FACA, etc.) que ocupan los primeros puestos en el ranking nacional. También en otros sectores, como en España, el cooperativismo cuenta con representantes muy destacados, caso de Mondragón Corporación Cooperativa (MCC) en la distribución alimentaria (EROSKI) y la industria (FAGOR, etc.) o las Cajas Rurales en el sector financiero. 2) Su pretendida definición como entidad de carácter no mercantil. Aunque la realidad de determinadas experiencias cooperativas de primera línea nos muestra que este mito empieza a ser desterrado, es evidente que este desfasado concepto ha representado un freno a la acción empresarial de estas empresas, evidenciado, por ejemplo, en una precaria estructura financiera, con escasa dotación de recursos propios. Desde nuestro punto de vista, la singularidad de esta forma asociativa no reside en la ausencia de gestión mercantil, sino en la forma de repartir el beneficio (o la pérdida) entre quienes participan en el proceso de producción y/o distribución de la empresa. Así, mientras en la empresa capitalista convencional la base de reparto es el capital aportado, en la cooperativa dicha distribución se realiza en proporción a la actividad personal cooperativizada. Por otro lado, es cada vez más frecuente encontrar cooperativas que utilizan para su desarrollo instrumentos o formas jurídicas mercantiles. El caso de MCC es paradigmático, incluso con salida a Bolsa, como también, aunque en menor escala, los grupos cooperativos en la industria alimentaria. En el sector financiero, contamos con el Banco Credicoop, las Cajas de Crédito Cooperativo Ley 25.782- y, Vg., en España, las Cajas Rurales han creado el Banco Cooperativo Español, S.A. 3) Su consideración como fórmula empresarial ineficiente e inherentemente débil. Realidades empresariales como las mencionadas más arriba, y muchas otras, prueban que la forma cooperativa no es per se ineficiente y débil. Existe amplia evidencia en el sentido de señalar como causas de los fracasos en este tipo de empresas: el escaso compromiso de los socios, una dirección no profesional y/o a una inadecuada interpretación de los principios de la cooperación. Por consiguiente, si se corrigen esas tres debilidades principales, nada impide que las cooperativas sean empresas excelentes y alcancen el éxito. En definitiva, la superación del obstáculo que representan estas falsas ideas preconcebidas sobre el cooperativismo, permitirá avanzar en la comprensión de los auténticos perfiles de un tipo de empresa que posee singularidades que la hacen sentirse próxima a los principios básicos de la excelencia mencionados en el epígrafe segundo. Veamos cuáles son esas fortalezas potenciales. La cooperativa como empresa de participación. Entre las características que singularizan la cooperativa se encuentra la de la participación del asociado en los tres tipos de flujos que tienen lugar en una empresa: · Flujos de información-decisión, participando democráticamente (un asociado = un voto) en los órganos sociales (participación en la gestión). · Flujos reales, en los que interviene como proveedor y/o como consumidor. · Flujos financieros, aportando capital y participando en los excedentes; se encuentra ligada a la participación del asociado en el proceso de producción y/o distribución (flujos reales), es decir, en proporción a la actividad cooperativizada. Por tanto, si la participación en la cooperativa forma parte de su propia definición como empresa, si la participación en la cooperativa es, a priori, más intensa que en la empresa capitalista convencional, y concluíamos en el epígrafe anterior que la participación es un elemento de extraordinaria importancia en los planteamientos estratégicos de las empresas excelentes (y en las que pretenden serlo), ¿no goza la cooperativa de una buena posición de partida para lograr ese status? La empresa capitalista convencional se ha dado cuenta que necesita impulsar la participación a todos los niveles, porque eso es bueno para la mejora continua, para estimular la creatividad y la innovación, para elevar los estándares de calidad y, en definitiva, para lograr la satisfacción del cliente. Para la cooperativa, sin embargo, es algo que forma parte de su propia naturaleza. La doble condición de asociado/proveedor y/o socio/consumidor.En unas organizaciones donde los proveedores y/o los consumidores son, a la vez, los asociados, no puede afirmarse que se dan unas condiciones de partida favorables para que estas empresas estén orientadas hacia la calidad? No olvidemos que esa implicación (cercanía) de proveedores y consumidores, que ya existe de por sí en la cooperativa, es celosamente perseguida por la empresa capitalista convencional. Además, si esa orientación a la calidad (al cliente y su satisfacción) requiere dar un paso más desde la participación del individuo al compromiso de éste con la empresa, y eso exige poder para tomar decisiones, ser informado de la marcha del negocio, participar en los resultados, no está la cooperativa, dadas sus características idiosincrásicas, en una posición ideal para asumir estos planteamientos de la moderna administración empresarial? No son esos precisamente sus planteamientos? Si de lo que se trata es de generar en las personas que forman parte de la organización un fuerte sentido de pertenencia, que perciban la empresa como algo propio, qué mejor manera para sentirse parte de algo que siéndolo realmente? No es, por tanto, la cooperativa una fórmula que favorece esa profunda implicación o compromiso con la empresa? La orientación a la persona y los valores del cooperativismo.Si la orientación a la persona es considerada, desde una perspectiva interna, como uno de los rasgos de las empresas excelentes, no cabe la menor duda que la cooperativa cumple esa condición, al tratarse de una forma asociativa marcadamente personalista, donde el factor humano prima sobre el factor capital. Recuérdense si no los criterios por los que se rige la participación del asociado o el principio de educación y formación. Además, si otra característica de la excelencia es la fortaleza de la cultura de la empresa, con un claro esquema de valores ampliamente compartidos y aceptados, una de las singularidades del cooperativismo es, justamente, la de contar con unos valores y principios universales que lo definen y orientan el comportamiento de los cooperativistas, a título individual y colectivo. Es evidente que esos valores y principios cooperativos conforman una cultura, una determinada manera de pensar y de hacer. Por otro lado, la identidad del cooperativismo sintoniza con valores fuertemente arraigados en la sociedad actual, como la democracia, la igualdad, la equidad, la solidaridad, etc. Esto es extremadamente importante, en la medida en que la empresa no puede ser ajena a lo que la sociedad de la que forma parte siente, desea, espera. En los mercados se compran y se venden productos que, además de sus aspectos tangibles, tienen una dimensión intangible cada vez más importante, que son los valores que lo acompañan, y las cooperativas añaden a sus bienes y servicios unos valores que poco menos, ha perdido la sociedad actual. La condición democrática de sus líderes.En una situación en la que el modelo de líder que se espera no es el tradicional que carga sobre sus hombros todo el peso de la empresa, sino el que es capaz de crear el ambiente propicio para que cada integrante de la organización soporte su parte de la carga, el cooperativismo, por la condición democrática de sus dirigentes, por su cualidad de servidores, está en situación de asumir, mejor que cualquier otra empresa, este nuevo papel del liderazgo, descripto con mayor detalle en el epígrafe segundo. En síntesis, al igual que el cooperativismo ha ido reforzando su carácter empresarial a través de la aplicación de técnicas de gestión importadas de la empresa capitalista convencional, ésta ha ido modificando ciertas pautas de comportamiento hasta configurar un estilo de dirección con determinados rasgos muy próximos a los postulados idiosincrásicos del cooperativismo. Es como si se estuviera produciendo una convergencia entre ambas formas de hacer empresa, que puede deparar algunas ventajas competitivas a la cooperativa. Bastaría con que ésta, los cooperativistas y sus dirigentes, pusieran plenamente en práctica los principios que la definen. Por esta razón, no basta que haya unos principios, muy bien elaborados y aprobados por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI). Se trata de que esos principios y los valores que en ellos subyacen se vivan en la cooperativa y en un contexto creciente de economía de mercado globalizado y, para lograrlo, es importante contar con una declaración escrita de la misión de la empresa, que para que sea compartida y aplicada ha de ser elaborada y aprobada por todos. 4. Recomendaciones. La ínter cooperación como vía hacia la excelencia.En efecto, del epígrafe anterior pueden extraerse algunas conclusiones a modo de argumentos a favor de la excelencia empresarial en las cooperativas: por contar con un claro esquema de valores compartidos, por ser la educación y formación de sus miembros reitero- una de sus "reglas de oro", por tratarse de una fórmula empresarial que incrementa la motivación, por la ausencia de conflictos laborales, etc. Sin embargo, no es menos cierto que existen debilidades crónicas que afectan, en general, a estas organizaciones, y que es preciso atajar para aproximarlas al concepto de excelencia. Los argumentos en contra que suelen esgrimirse son los siguientes: · De tipo ideológico, es decir, cooperativas sin cooperativistas, que deriva en uno de los grandes males de este tipo de empresas: la falta de fidelidad. Contra esta "enfermedad" el mejor antídoto es uno de los principios cooperativos, el quinto, según la vigente redacción de los mismos tras el último Congreso de la ACI celebrado en Manchester: educación, formación e información (y una buena gestión que genere buenos resultados para el asociado). · Débil estructura financiera. Conscientes de este problema, las reformas legislativas que se están llevando a cabo otorgan mayor flexibilidad en esta materia y posibilitan la utilización de nuevos instrumentos financieros para la captación de fondos, (Vg.: Ley 25.782). · Dificultades de funcionamiento, en referencia a la disyuntiva dimensión empresarial versus dimensión social de la cooperativa; a la lenta respuesta a los cambios; a una dirección novata, poco menos, aficionada; a las dificultades para preservar la autoridad y la disciplina; al riesgo de autoexplotación. Profesionalizar la gestión y adoptar una auténtica mentalidad empresarial son los únicos remedios a estos problemas, sobre la base de una interpretación de los principios cooperativos que asuma que la función social está supeditada a que la función empresarial garantice la supervivencia y el desarrollo de la entidad, para lo cual deberá conservar su autonomia frente a las leyes del mercado. · Problemas de dimensionamiento, en referencia al, en general, muy escaso tamaño de las cooperativas. Efectivamente, en una economía que tiende a la liberalización y globalización de las relaciones comerciales, en un contexto en el que el tamaño mínimo eficiente aumenta en muchos sectores fruto de la necesidad de competir en mercados ampliados, muchas empresas cooperativas, incluso estando bien dimensionadas para producir en su mercado tradicional, no lo están para atender a un mercado ampliado, para extender su comercialización o para invertir lo necesario en I+D para seguir siendo tecnológicamente punteras. La búsqueda de economías de escala, de sinergias en general, está conduciendo en numerosos sectores a acometer grandes procesos de concentración empresarial, a los que las cooperativas no pueden ser ajenas si quieren seguir siendo competitivas. En todo caso, el cooperativismo cuenta entre sus principios con la solución a esta debilidad estructural: la intercooperación o principio de cooperación entre cooperativas, tanto en el ámbito económico como en el de las organizaciones representativas para la defensa de intereses gremiales (asociacionismo). La especial importancia del último factor mencionado radica en que muchas de las limitaciones que padecen las cooperativas (gestión escasamente profesionalizada, precariedad de medios, ausencia de formación y educación, imposibilidad de ofrecer más y mejores servicios a los asociados, etc.) son consecuencia de una inadecuada estructura empresarial, cuya extremada atomización imposibilita poder afrontar objetivos más ambiciosos y mejorar su competitividad en beneficio de la base social. No hay duda de que sólo a través de la intercooperación, de una puesta en red en sus diferentes modalidades, podrá afrontarse el reto de generar mayor valor añadido para los asociados. Entendemos que más que una cuestión de número de cooperativas, el problema es de estructura, de organizarse para ser más fuertes, tanto en el ámbito empresarial como político o representativo. En efecto, la exigencia de potenciar cuanto favorezca el desarrollo de la actividad empresarial de las cooperativas torna preciso: 1) perfeccionar o crear los sistemas que estimulen en las cooperativas el incremento de recursos financieros propios; 2) fortalecer las garantías de asociados y terceros en sus relaciones con las cooperativas; 3) amplias los mecanismos de control sobre la gestión; 4) aceptar con pragmatismo las realidades del mercado abriendo las posibilidades al asociativismo sin prejuicios como para determinadas clases de cooperativas, Vg., las de realizar operaciones con terceros no asociados (agrícolas, de trabajo, etc.); 5) integraciones o sinergias con otras empresas, asociaciones, municipios, ONGs. El aprovechamiento de estas posibilidades es un camino adecuado para que las cooperativas en su doble vertiente: social asociación y económica empresa puedan cumplir su función en el marco dinámico y competitivo en el que desarrollan su actividad y que no peligre la estabilidad y se asegure su supervivencia. Para eso, nuestras empresas cooperativas tienen que estar abiertas a las nuevas evoluciones en el campo de los productos, de los procedimientos de acopios, fabricación, de los métodos de venta o de financiación y deben permanecer flexibles para poder adaptarse a los desarrollos supranacionales, a la legislación y a las actuaciones de la competencia. Y porque la adaptación al nuevo entorno está en constante cambio y ejerce influencias diversas en el comportamiento de la empresa cooperativa, requiere una evolución tecnológica del personal y la aplicación de un sistema participativo que favorezca la comunicación y permita el trabajo en equipo, el desarrollo de la creatividad y un correlativo aumento de la eficacia. En esa perspectiva, la empresa cooperativa debe operar sobre la base de una dialéctica productiva y complementaria entre los principios del sistema de innovación, creatividad, desarrollo, tayloriano y principios de sistemas flexibles, descentralizados o de islas productivas para adaptarse a las nuevas mentalidades y a las mutaciones de todo tipo de modo tal de extender su zona de influencia dado que sus productos se beneficiarán de la mejor combinación servicio-calidad-precio y podrán identificar, librar y ganar las luchas internas de la participación y de la adhesión del personal y las amenazas externas de la competencia y del progreso tecnológico. La consecución del progreso económico y social exige que los recursos humanos de las empresas cooperativas hagan converger sus esfuerzos hacia la innovación que exige el mercado y mantener muy alto el espíritu de emprender, valorando con inteligencia los riesgos. Como decía Schumpeter el empresario es un hombre innovador capaz de coordinar las fuerzas económicas y producir riqueza. En el caso de las empresas norteamericanas, investigaciones empíricas realizadas ponen de manifiesto que las que se aventuraron en la innovación, llegaron a ser empresas sobresalientes. Para ello se necesita realizar un importante esfuerzo en investigación y desarrollo, visión de futuro y capacidad de riesgo. La arquitectura empresarial esta descubriendo un poderoso cimiento sobre el que construir el éxito: se trata del capital metafísico-capacidad de innovación, de adquisición de nuevos conocimientos, de asunción de riesgos, de compartir valores y comunicación que denominamos universalidad inmaterial. Esto demuestra que hay que concebir la cultura como parte de la riqueza, más que como consecuencia de ella. La superación continua en términos de calidad es, sin duda, la característica más destacada de la empresa moderna. El principio de satisfacer al cliente comienza por ofrecerle productos y servicios sin defectos que cumplan con las especificaciones que se ajustan a sus necesidades. Para lograr la máxima productividad las administraciones de las empresas cooperativas se deberían fijar objetivo del tipo de los cinco ceros: cero errores, lo cual quiere decir que tiene que salir bien al primer intento; cero averías en sus procesos de fabricación y control; cero tiempo de distribución o tiempo de venta; cero stocks mediante la reducción de inventarios y cero papeleo eliminando demoras en las comunicaciones e impulsando profundas simplificaciones administrativas. En años recientes se han desarrollado muchos modelos y técnicas cuantitativas al servicio de la empresa. El análisis de gestión aporta elementos de racionalidad en la toma de decisiones a través de la previsión y el control; la técnica de auditoria es aplicable a cualquier tipo de empresa con independencia de su naturaleza y tamaño. Asimismo, los instrumentos del marketing hacen posible incrementar la cuota de mercado. La complejidad, tanto del entorno o del medio competitivo en el que la empresa cooperativa actúa como de la propia empresa como organización y, en consecuencia, de su gestión justifica el interés por el análisis estratégico. Una forma de lograr la participación y alcanzar el desarrollo eficiente en el análisis de los problemas estratégicos de la empresa son los círculos de calidad. Hay al menos, cinco principios de calidad: § La primacía del cliente § La prioridad del proceso § La eliminación del derroche § La implicación del personal Un sistema de dirección y control coherentes con
Dentro de los principios de la Calidad Total, existe lo que
se denomina la La descripción de las ocho etapas del M.R.P.G. son las siguientes: § Comprender la situación actual § Fijas los objetivos § Analizar las causas § Preparar los planes de mejora § Ejecutar esos planes § Verificar los efectos obtenidos § Estandarizar § Establecer un control generalizado
Las evoluciones de estos métodos y sistemas de Calidad son
continuas en sí ConclusiónCon E.F. Schumacher sostenemos que el desarrollo no comienza con las mercancías, sino con la gente, su educación, organización, promoción, disciplina y creatividad. Sin estos requisitos todos los recursos permanecerán como un potencial latente, sin descubrir, como una lozanía sin explorar y fecundar. Hoy nuestro hombre del campo y la ciudad debe ser cada vez más eficaz, cada día más eficiente...porque le está permitido soñar y lograr progresos espectaculares, como ya lo ha demostrado sobradamente. Producir no se limita a la ejecución correcta de tareas mecánicas, sino que es también dar nacimiento a nuevas ideas. Esas ideas son el combustible energético de las innovaciones. Recordemos que existen países prósperos con una mínima base de riqueza natural y hemos tenido, abundantes oportunidades de observar la primacía de los factores inmateriales después de la segunda guerra mundial. Todo país, no importa lo devastado que estuviera, pero que haya tenido un alto grado de educación, organización y disciplina, produjo un milagro económico. Con el fin de acrecentar su eficiencia y de ir mas lejos aun en la búsqueda de ideas, proponemos la vía de la creatividad. De esta forma se hará producir al hombre en su totalidad, incluido su espíritu. Un error que comete mucha gente es suponer que la única forma de hacer algo es la tradicional. Nosotros en cambio, pensamos que se trata de salir del capítulo cultural en que muchos nos encontramos y tomar en serio las exigencias de la creatividad, autonomía y alejamiento de estereotipos socioculturales. Para ello se debe superar el miedo, la apatía, la pereza, la conformidad y la rutina A modo conclusivo, diversas ideologías no han empujado al umbral del abismo socioeconómico y el cooperativismo, no siendo una ideología alternativa sino un jugador especial, es sencillamente también, un correctivo a las distorsiones del Estado y del mercado y resulta por eso mismo, una verdadera necesidad que se manifiesta claramente como una cuestión que merece el mas alto interés nacional e internacional. Como consecuencia y en torno a la dimensión educativa y empresarial de las empresas cooperativas, SIN DUDA repetimos- ASPECTOS CLAVES PARA SU DESARROLLO, podríamos concluir resaltando la importancia que los aspectos tratados tienen en el desarrollo de nuestras cooperativas, como subsistema solidario de la economía a través de los siguientes puntos: A.- Sólo con un elevado nivel formativo podrán crearse y recuperarse empresas cooperativas competitivas y hacer frente a los continuos cambios del medio exterior. La profesionalidad en la gestión se ha convertido en una tarea prioritaria. B.- Las empresas cooperativas deben adquirir nueva fuerza y dimensión empresarial a fin de incrementar la presencia de la economía solidaria en el conjunto económico y contribuir a la creación de riqueza y de empleo mediante la constitución de empresas de esta naturaleza. C.-El sector rural será con el cibernético- el escenario donde se librará la gran batalla del Siglo XXI, que será por los alimentos. En esa mirada, la tierra y el agua son extremadamente valiosos, mas que eso, son vitales y entonces -su uso apropiado y razonable- adquieren una relevancia geopolítica ambiental inédita, ya que sobrevivirán quiénes posean y cuiden la tierra, el agua, los bosques y los minerales. Finalmente, frente a esta verdadera encrucijada nacional, las practicas comunitarias cooperativas bien pueden proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, aportando al crecimiento armónico de la Nación, promoviendo políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de provincias y regiones haciendo realidad, universal y desmercantilizada la igualdad de oportunidades y de trato en el campo y la ciudad así como el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por la Constitución Nacional. Cajas de credito cooperativasIntroducciónLa frecuente tangibilidad de fondos privados, (Rodrigo, Erman González, Cavallo, Remes Lenicov... ahorro forzoso, corralito, etc.), la violación de la Constitución Nacional y de los Tratados Internacionales, el pisoteo del derecho de propiedad, el daño moral, el daño psicológico, los daños y perjuicios, el lucro cesante, la irresponsabilidad del Banco Central en general y del sistema financiero en particular, la subversión económica -arts.1, 2 inc. e) Ley 20.840- que significó la decisión inaudita e irresponsable de salirnos de la convertibilidad como todas las otras anteriores decisiones ...que expropiaron, congelaron y criptografaron la moneda propia privada, mediante contratos de los contemplados en la ley y no obstante los arts. 954, 1071, 1074, 1197, 1198 y cc. del Código Civil....la injerencia descarada del FMI...recomendando no salirnos del corralito...hicieron que ...bueno, todos sabemos lo que pasó. Hoy los argentinos padecemos la inseguridad de tener dinero en nuestro domicilio y esto es decir también, dinero ocioso, dinero que no rinde intereses y, esta inquietud crecerá, tanto que no pocos argentinos se han armado para defender su tesoro familiar, incursionen en la informalidad o directamente, la usura ( mesas de dinero), El dinero y los ahorros de los argentinos están expuesto a toda clase de inseguridad pública y privada. Los argentinos estamos desorientados, desconcertados, perplejos y necesitamos encontrar un modo de girar y hacer circular nuestros dineros del modo más seguro posible cuanto del modo más beneficioso para todos...el propio país lo necesita con urgencia. El escaso reservorio de confianza de la gente debe encontrar una forma, un cauce fiable, serio, con recíprocos reaseguros y lejos del alcance de las garras y fauces publicas y privadas, nacionales e internacionales... Según la Constitución de la República Federativa del Brasil, en el titulo II de los derechos y garantías fundamentales y su Capitulo I de los derechos y deberes individuales y colectivos, la creación de una cooperativa es independiente de autorización quedando vedado la interferencia estatal en su funcionamiento (art.5 XVIII). Coincidentemente, en el Preámbulo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica de 1969)...se proclama:...Reiterando que, con arreglo a la Declaración Universal de Derechos Humanos, sólo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y de la miseria, si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos. Y con respecto al derecho a la propiedad privada, el mismo Pacto expresa que toda persona tiene derecho al uso y goce de sus bienes. Que ninguna persona puede ser privada de sus bienes, excepto mediante el pago de indemnización justa, por razones de utilidad publica o de interés social. Que tanto la usura como cualquier otra forma de explotación del hombre por el hombre, deben ser prohibidas por la ley. Esta realidad hizo que pensemos y propusiéramos volver a nuestras benemeritas Cajas de crédito cooperativas como aquéllas que se dedican exclusivamente a otorgar créditos a sus asociados preferentemente, pymes y productores, urbanas y rurales, microemprendedores, artesanos, talleristas, profesionales, docentes, empleados, obreros y entidades de bien público, etc-, fomentando el ahorro entre los mismos, prestando los servicios financieros necesarios, en una región determinada y verificando cualquier otra operación de las permitidas, que sea complementaria de las anteriores o sirva para el mejor cumplimiento de los fines estrictamente cooperativos. Tienen un radio de acción local y asociados que se conocen muy bien entre sí, lo que posibilita evaluar sus cualidades morales y demás condiciones dignas de crédito con frecuencia cuestiones finalmente de mayor trascendencia que su solvencia patrimonial propiamente dicha, solvencia que si es sólo patrimonial ha encontrado hoy diversas formas de esfumarse aún por encima de leyes y documentos. Estas cajas cooperativas deben ser puestas en redes regionales y ser monitoreadas por el órgano de control cooperativo en coordinación con los municipios o caja regional cooperativa/s/. En cierta medida fuimos escuchados con la sanción de la Ley 25.782 pero esta. Ahora esta demora y expuesta a su ya postergada reglamentación. Los argentinos queremos entonces, un sistema bancario fuera del alcance de todo corralito, presente, futuro o cosa semejante, que implique de uno u otro modo, total o parcialmente, restricciones y eufemismos que afecten la intangibilidad de los depósitos o la libre disponibilidad de los mismos. Los argentinos necesitamos una banca solidaria de promoción (Ley 11.380 Banco Nación...La Carta Orgánica fundacional del Banco de la Provincia de Córdoba destinaba el 5% de las utilidades a la educación) que asuma los riesgos de financiar proyectos productivos y creativos que superen exigencias evaluativas de viabilidad; los argentinos merecemos estrategias crediticias que ya no posterguen a ahorristas, a emprendedores, a nuestras pymes, urbanas y rurales...y que además promocione a estudiantes y profesionales, dignos de promocionar por sus cualidades y potencialidades... Teníamos un excelente y eficiente movimiento cooperativo de crédito de promoción que fue atacado por la dictadura de Martinez de Hoz, porque a través del mismo se creó un circuito financiero para favorecer a los sectores más postergados de la sociedad, de la economía (Pymes)...En todos los países del mundo se desarrolla el cooperativismo con la circulación cotidiana del cheque cooperativo (...nuestras letras de cambio...recuerdan ?) y el funcionamiento de cámaras compensadoras cooperativas... pero esto no interesaba ni convenía a la especulación financiera. La paradoja de un liberalismo y capitalismo bancario primitivo, periódicamente estatizado al mejor estilo de las utopías estalinistas-marxistas vía Martinez de Hoz, Alemán, Rodrigo, Erman González, Cavallo o Remes Lenicov... Aquel movimiento cooperativo se lo despersonalizó, se lo descabezó, se le concentró por la fuerza en fríos y anónimos bancos, finalmente vaciados o absorbidos por lo peor de la banca nacional o internacional, lográndose un proceso de privatización y desnacionalización paradójicamente en ciertos casos, por bancos que en su país de origen asumen riesgos (acá no) en políticas crediticias promocionales... El ahorro propio generado por las cajas de crédito cooperativas, permitió la supervivencia de muchas empresas que debían hace frente a las medidas gubernamentales de Martínez de Hoz que no ponían ninguna limitación a la influencia de la banca extranjera, todo lo contrario de lo que acontece reitero- en países europeos y en los EE.UU. De esta manera se desnaturaliza el esfuerzo de los pioneros de la industria nacional que estuvieron y siguen estando en buena medida al frente de la disyuntiva: iban a la quiebra o se entregaban a la presión foránea Así las cosas, deberán ponderarse más y mejor cualidades morales, trayectorias personales, familiares y empresarias nacionales, observarse y apoyarse cualidades, aptitudes y actitudes emprendedoras, atributos personales o empresarios dignos de crédito... Recapitulando, tenemos un sistema bancario caótico, costoso, burocrático y finalmente selectivo. Tenemos un sistema que le presta sólo al que ya tiene, una banca usurera que reclama cada día mas rentabilidad y más seguridad, la misma banca que disparó dinero y comercio electrónico junto a una batería libidinoso menú de planes o medios de consumismo...tarjetas de crédito, celulares, los seguros mas extraños... una banca oficial que manipulada políticamente dispone discrecional y pródigamente de los fondos bancarios (de otros) ...Banco Hipotecario Nacional (Operatoria 830), Banco Alas Cooperativo, Banco del Interior, Banco Social de Cordoba, Scotyam Bank, Banco Bisel, Banco del Suquía.... Por todo ello, proponemos un nuevo circuito financiero, proponemos nuevas practicas...proponemos cajas de crédito cooperativas en radios de acción local y microregional con aportaciones voluntarias al capital cooperativo, con ahorros internos impidiendo la liquidación masiva del comercio y la industria que responden a auténticos intereses nacionales, asociados cooperativos que además no deberán pagar por costo administrativo mas de un quinto de la tasa de interés cobrada y pudiendo cancelar los prestamos en cualquier momento sin recargo de interés ninguno, todo esto a la vez que beneficiarán a quienes aportan capital con seguridad, confianza, sin pesificación y con un interés que puede llegar a ser superior en un punto a la tasa cobrada por el Banco Nación en sus operaciones de descuento trasuntado en retornos en proporción al capital aportado (Arts. 115 y 42 inc. 5° d) Ley 20.337). Por eso, finalmente, reclamamos oportunamente la modificación de la Ley de Entidades Financieras (subversiva económica) y Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina para que en adelante sólo puedan verificar el cumplimiento de los contratos y las diversas operatorias bancarias, una superintendencia, un poder de policía y de estadística pero, nunca más, ninguna potestad para congelar, indisponer, demorar, confiscar ni cosas semejante ni un solo centavo, bajo apercibimientos de los arts. 29, 36 y Cc. C.N. y de la Ley de subversión económica.- Las Cajas de Crédito Cooperativas deben volver a ser autorizadas a funcionar efectivamente y los gobiernos nacionales, provinciales, municipales e intermunicipales confluir en políticas comunes convergentes para un esplendoroso resurgimiento de las beneméritas cajas de crédito, fomentando el esfuerzo y el ahorro, la confianza y el desarrollo teniendo presente el estilo Yunus, para quién el crédito es un derecho y la garantía una esclavitud... Así hemos de recuperar un circuito financiero nacional para la promoción nacional sin injerencia estatal, para fortalecer la estructura media-media y media-baja que mueve la economía de nuestro país.- Algunos Instrumentos:Mutuo (Arts. 558/571 Cód. de Comercio) Factura conformada: La factura de crédito obligatoria, como medio de pago y crédito, para la pequeña y mediana cooperativa o industria. Para el comprador que no cumpla con la obligatoriedad de aceptar la factura de crédito se establece una penalización consistente en no poder computar el costo de la compra como crédito fiscal del IVA ni efectuar la deducción en el Impuesto a las Ganancias. Uno de los objetivos de la factura de crédito es que el pequeño o mediano empresario tenga un papel de suficiente garantía, como para poder presentarlo a descontar en un banco y así obtener crédito a tasa de interés más baja. Otro es restablecer la cadena de pagos a través de la certidumbre que a una factura de crédito conformada (Leyes ), reanimar la producción y reactivar el mercado interno!! Cooperativas de servicios para la saludIntroducciónSon cooperativas de salud, las empresas constituidas libremente, sin fines de lucro, por personas y profesionales que inspiradas en la solidaridad, en el esfuerzo propio y la ayuda mutua y con el objeto de brindarse ayuda reciproca, se organizan y se prestan servicios médico-asistenciales, desmercantilizados, frente a riesgos eventuales, reuniendo y ensamblando energías humanas y profesionales, encauzándolas hacia el bienestar tanto individual como al interés y compromiso por la comunidad, asegurando el justo ordenamiento de valores e intereses en la igual dignidad de las personas y centralmente en el respeto de su libertad y el cuidado de su vida. El Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 486/02 declaró al país en emergencia sanitaria. Esto derivó de que el sistema de salud en general está enfermo, contagiado por la corrupción y el desmanejo nacional que ha concluido sojuzgando a todos los argentinos por unos pocos argentinos, envilecidos por su total impunidad. Por su parte, la crisis y el colapso financiero y social casi colocan al país en coma cuatro y por eso hay que sacarlo y curarlo con premura, solidaria y proactivamente, no admitiendo de ninguna manera injerencias nefastas del FMI que reclamasen de uno u otro modo recortes en salud como tampoco indisponibilidades para su adecuada atención como consecuencia Vg., del corralito. Los arts. 14 bis, 75 incs. 19, 23 y cc. de la C.N. disponen legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad así como dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del periodo de enseñanza elemental y de las madres durante el embarazo y el tiempo de lactancia. Todo esto tiene que ver con la salud, aspecto central junto a la educación- del desarrollo humano y no podrá lograrse tal desarrollo si se continúa amparando una libertad falsa alejada del derecho de los otros y del bien común. En esa perspectiva, la seguridad jurídica no consiste en asegurar privilegios irritantes ni posiciones dominantes, contratos leoninos o concentraciones económicas-financieras tremendas, responsables de verdaderos estragos sociales excluyentes, precisamente, en materia de salud, educación, nutrición, trabajo, y seguridad social. Con estas precauciones hemos de decir que hay que educar solidariamente al pueblo, también sanitariamente, en la prevención y el tratamiento de las enfermedades. Esto podría lograr la colaboración eficaz de la ciudadanía, de los médicos, paramédicos, de las obras sociales, ONGs., autoridades públicas pertinentes y de ellas entre sí, en una sinergia sanitaria imprescindible y urgente. Hoy sabemos que en los países más avanzados, los enormes progresos alcanzados últimamente, con relación a la higiene y la medicina preventiva se deben, principalmente, a intensas e inteligentes campañas de educación y concientización ciudadana en materia de salud. En la mayoría de ellos, esos programas se encuentran involucrados en el conjunto de leyes de asistencia social. Así ocurre en Alemania, Francia, Austria, Holanda, Inglaterra, Nueva Zelandia, Italia, Bélgica. Uruguay llegó a instrumentar un Código del Niño, donde reunió todas las medidas de previsión y amparo de la madre y el niño. En este aspecto, la especial protección de la madre desde su embarazo y del niño, garantizándole un crecimiento natural, un desarrollo armónico y el pleno goce de los derechos, especialmente cuando se encuentra en situación desprotegida o carenciada o bajo cualquier otra forma de discriminación o de ejercicio abusivo de autoridad familiar u otra, hacen a los derechos sociales consagrados por todas las modernas constituciones del mundo, incluyendo la promoción de la juventud, la protección integral de la discapacidad y el cuidado de los ancianos. En el Brasil, su Constitución a partir del Art. 194 en el capítulo II destinado a la seguridad social establece un conjunto integrado de acciones de iniciativa de los poderes públicos y de la sociedad destinadas a asegurar los derechos relativos a la salud y la asistencia social, imponiendo criterios de universabilidad, uniformidad, equidad, diversidad de financiamiento y el carácter democrático y descentralizado de la gestión administrativa con la participación de la comunidad, en especial de trabajadores, empresarios e aposentados que pueden instrumentarlo cooperativamente conforme las previsiones del Art. 174 y 199 inc.1° de la misma Carta magna carioca. En el Art. 196 sección II de la misma, dedicado a la salud, encontramos una definición contundente. En efecto, reza el precepto que la salud es un derecho de todos y un deber del Estado garantizarlo mediante políticas sociales y económicas que aseguren la reducción de riesgos e infortunios y garantizando un acceso universal e igualitario a los beneficios de las acciones y servicios para su promoción, protección y recuperación. (Más aún, a partir del próximo año 2005 empezará a regir la Ley de Ingresos Mínimos para todos los brasileros carecientes e indigentes de alimentación, salud y educación), En EE.UU., donde se han obtenido tan admirables resultados en la disminución de la morbilidad infantil, la mayor parte de las obras que ejecutan directamente la protección de la madre y el niño, dependen de cada Estado y, dentro de éstos, especialmente las municipalidades con institutos como el Childrens Bureau que pudo investigar las causas de malestar de la madre y el niño, difundiendo ideas, conocimientos y preceptos como entidad de estudio, divulgación y propaganda. No se dude, debe ser del más alto interés nacional, asegurar al país una infancia, juventud, adultez y ancianidad sanas, vigorozas y felices, expresando con claridad y exactitud las ideas y los preceptos racionales que deben presidir las políticas sanitarias para ahorrarles y ahorrarnos en la mayor medida posible, enfermedades, epidemias tuberculosis, cólera, chagas, enfermedades venéreas, virus del VyH SIDA, toxicómanos, dengue, alcohólicos, deficientes mentales, hepatitis B, etc-, pandemias, dolores y erogaciones. La acción solidaria que fluiría de una genuina cooperación para la salud, derivaría en una educación y capacitación cooperativa para la salud, puertas abiertas, gestión democrática, compromiso con la comunidad, autonomía e independencia, neutralidad; una cooperativa de servicios para la salud, debería considerar seriamente, entre otros propósitos, la concientización, capacitación y extensión en algunos aspectos relacionados con la salud, como, por ejemplo: -la salud como un derecho; -la prevención como estrategia rural y urbana, ejecutando las acciones de vigilancia sanitaria, control prostático, cáncer de mama, presión sanguínea, conductos vasculares, etc.; calidad asistencial, sectores vulnerables, el federalismo en salud y el sistema actual de obras sociales, epidemiológica y colaborando en la protección del medio ambiente; -el desarrollo de una conciencia sobre nutrición, salud e higiene, profundizando su conocimiento y cuidado como forma de prevención de las enfermedades y de las dependencias psicofísicas (inc. l) del Art. 5 y cc. de la Ley Federal de Educación 24.195); - la utilización racional del agua potable, la potabilización y recuperación de aguas actualmente no potables así como la bifurcación en dos o más cañerías para que sólo una conduzca el agua potable y sólo para consumo y aseo personal, en tanto las otras conducen aguas no potables para limpieza de inmuebles, lavado de vehículos; -participar en la formulación de políticas y ejecución de acciones sanitarias básicas; -ofrecer pasantías en la formación de recursos humanos, universitarios y colegiales en el área de la salud; -el primer nivel de atención y la provisión de medicamentos; -la nutrición como necesidad física básica satisfecha fiscalizando e inspeccionando alimentos comprendidos en el sector nutricional así como bebidas y aguas para consumo humano; -el aseo y la higiene como hábitos; - seguro de salud (L 23.661) y régimen de sangre humana (L 22.990); -salud reproductiva y responsabilidad, (el mejor hogar para el recién nacido); -campañas de vacunación periódicas; -las viejas y nuevas fobias, la conmoción y el pánico; -la nueva enfermería del siglo XXI; -los nuevos espacios y salas sanitarios; -reciclar o gestionar cooperativamente, hospitales, dispensarios, sanatorios, clínicas, etc; -la erradicación de la morbilidad y mortalidad infantil; -desechar la eugenesia inhumana; -erradicar la violencia, los abusos sexuales, la pornografía infantil, el robo de niños, la miseria infantil, el contrabando de órganos y las mutilaciones físicas o sexuales practicadas en nombre de alguna religión, raza o cosa semejante; -la contención adecuada de los habitantes de la calle, de la ignorancia, de las taras hereditarias; -prevenir y/o erradicar las múltiples endemias que asolan zonas enteras, especialmente en nuestras comarcas del interior; -la salud y su relación con las necesidades básicas insatisfechas (Vg.: educación); -viejas y nuevas patologías-viejos y nuevos tratamientos y resoluciones; -controlar y fiscalizar procedimientos, productos y substancias de interés para la salud y participar en la producción de medicamentos, equipamientos, inmunobiológicos, hemoderivados y otros insumos; -compra de insumos y aparatologías en común; -incrementar en el área de actuación cooperativa el desarrollo científico y tecnológico; -red de cooperativas, mutuales y municipios; -participar, controlar y fiscalizar la producción, transporte, guarda y utilización de substancias y productos psicoactivos, tóxicos y radioactivos, para lo cual podrá cerrar alianzas estratégicas con municipios y otras instituciones o niveles de poder; -recreación del enfermo y acompañantes; -albergues y guarderías para parientes o acompañantes del enfermo; -gestoría en salud ( trámites, traslados, ordenes médicas, etc.); -zonas francas médico-sociales. Conclusión y propuestaAnte la emergencia sanitaria en Argentina y en gran parte de Latinoamérica, las cooperativas de servicios para la salud podrían participar complementando los sistemas públicos de salud con una puesta en común, solidaria, fraterna y reciproca de los que más saben, de los que más pueden, de los que más tienen con los que menos saben, menos pueden y menos tienen, para que en una franca y mancomunada cooperación puedan satisfacer las necesidades físicas básicas de modo más universal, más democrático y desmercantilizado logrando entonces una calidad de vida más digna y mas acorde a la condición humana. Para ello, resultará imprescindible vincularse estratégicamente con el municipio, con los ministerios de salud, con consejos médicos, federaciones medicas, patronatos, hogares de expósitos, asilos, hogares de ancianos, dispensarios urbanos y rurales, casas de huérfanos; niños de la calle, hospitales públicos, empresas privadas, publicas y mixtas, medios de comunicación y publicidad. Tampoco desconocer que la adaptación al nuevo entorno -está en constante cambio y ejerce influencias diversas sobre el comportamiento de la empresa cooperativa- requiere incorporar abiertamente la perspectiva de genero, autoorganización, una evolución tecnológica del personal y la aplicación de un sistema participativo que favorezca la comunicación y permita el trabajo en equipo, el desarrollo de la creatividad, una mejora de la eficacia y la superación continua en términos de calidad: el principio de satisfacer al ciudadano y/o paciente comienza por ofrecerle productos y servicios auténticos, que cumplan las especificaciones que se ajustan a sus necesidades, pero, fundamentalmente, acercar con estilo cooperativo, sin fines de lucro, los beneficios de los servicios para la salud a toda la gente. A modo conclusivo, también aquí, pensamos en micro, pequeñas y medianas cooperativas sanitarias que, puestas en red, e involucradas en propender la municipalización y regionalización intercooperativas, puedan sobrevivir con eficiencia y sustentablemente al fenómeno de una crisis tan inédita como constante y a las tremendas concentraciones empresarias en el campo de la salud, logrando la compatibilización de promoción y fomento público con una activa y responsable participación social, para crear y asegurar eficientemente los derechos a la salud de la gente, de todos los todos del todo social y convertirlos en capacidades efectivas en una prospectiva solidaria global. Cooperativas de trabajo y producciónIntroducciónLos antecedentes, los logros y la potencialidad que poseen las más genuinas cooperativas de trabajo y producción, en el sector rural como en el urbano son, en este momento de emergencia nacional y cuando se pretende reactivar la producción y la economía, la posibilidad cierta de una herramienta fecunda y funcional a lo que nuestro país en crisis aguda y constante necesita, para crear nuevos espacios de trabajo, más dignos, más edificantes con capacidad de devolvernos autoestima, recuperar la alegría de vivir, de ser argentinos y la posibilidad de ser felices. Estas cooperativas presentan un carácter mutualista que reside en la actividad cooperativizada de prestación de su trabajo. Se entiende entonces que la relación interna de la actividad, es el condicionamiento con terceros. El trabajo humano es pues, la primacía y aún esencial aportación, deber y derecho de cada asociado en su cooperativa: como participación en la producción y en la continuada obra de la creación, como en el modo mas legitimo de adquirir el dominio de las cosas; como contrato de prestación de servicios, por precio y plazo cierto, autogestionario por cuenta y riesgos propios[1] Asimismo, en el cada vez más grande territorio de escasez y desocupación, las cooperativas que proponemos, bien pueden aportar significativamente en ´la transformación de los derechos familiares en capacidades personales (incluyendo el importante problema de la distribución dentro de la familia). A su vez, la creación de capacidades se relaciona con los derechos, en cuanto al dominio sobre bienes y servicios, (Amartya SEN). Antecedentes históricosLa historia del cooperativismo esta directamente ligada a la historia de la humanidad, marcada por las alianzas y ayudas mutuas entre las personas.[2] PUEBLA supo reconocerlo y destacar que el hombre latinoamericano ha hecho proliferar organizaciones comunitarias como movimientos cooperativistas sobre todo, en sectores populares, cosa que el documento enuncia con alegría y mencionándolas como realidades que llenan de esperanza[3] Con relación a las empresas cooperativas, JUAN XXIII señalaba el deber de los Estados en cuanto a su protección y fomento; el Pontífice recordando palabras de su predecesor Pío XII, recalcaba que estas uniones cooperativas deben gozar de las mismas ventajas que las grandes empresas. Seguidamente el recordado Papa se refería a las empresas de índole artesanal y agrícola-familiar con las siguientes palabras: Deben, pues, asegurarse y promoverse, de acuerdo con las exigencias del bien común y las posibilidades del progreso técnico, las empresas artesanas y las agrícolas de dimensión familiar, y las cooperativas, las cuales pueden servir también para completar y perfeccionar las anteriores(MM 85)[4] Mas recientemente, se sumó el claro apoyo ético-moral de S.S. Juan Paulo II a la conformación de cooperativas (Cs. As.) quién, antes de proclamarlo, evalúa los antecedentes cooperativos positivos dignos de crédito y de los mejores auspicios. A partir de la revolución industrial, desencadenada una virulenta pugna entre patrones y trabajadores, se idearon alternativas cooperativas sobre la base de una mirada más humana y más estereotipada. Owen y king en Inglaterra, Fourier, Buchez y Blanc en Francia, Schulze-Delitzsch y Raiffeisen en Alemania mucho tuvieron que ver con el origen y la evolución sistematizada del movimiento cooperativo internacional. Owen promocionó cooperativas de trabajo, producción, autoconsumo, autogestión evitando intermediarios y lucros inadmisibles, para satisfacer de este modo nuevo, necesidades físicas básicas. King, contemporáneo de Owen, auspiciador del cooperativismo del trabajo y la producción supo decir que el fundamento social y económico de la cooperación reside en la organización del trabajo en interés de quiénes lo suministran. La cooperativa de esta clase ofrece al factor humano trabajo, la posibilidad de suprimir el estado de sujeción en que se encuentra frente al capital agregando que, el excedente-retorno cooperativo que percibe semanal, mensual y anualmente el asociado-trabajador es solo una mínima parte del valor que crea, destacando por último que estas cooperativas ofrecen al hombre la posibilidad de organizar su fuerza de trabajo en su propio interés, en el de sus familias y en el de aquellos que de ellos dependen. Estos son los orígenes históricos del cooperativismo y fue, precisamente, en estas circunstancias, en Rochdale, entonces, pequeña población inglesa cercana a Manchester en 1844 cuando un grupo de operarios tejedores de franela para luchar contra dificultades vitales, constituyeron lo que podemos considerar la primera cooperativa formal, sólida y permanente. Uno de los tejedores, Carlos Howarth, persona de extraordinarias dotes naturales encauzó con buen sentido práctico los ideales cooperativos del grupo: veintiocho trabajadores que a raíz de las huelgas del año 1841 estaban amenazados de miseria -como tantos argentinos de ahora- se vieron en la necesidad de buscar una solución por su cuenta. Coincidentemente, Fernando Henrique Cardoso[5], recuerda que en Latinoamerica a raíz de los persistentes desajustes generados por la economía (como el desempleo, accidentes de trabajo, etc.) o por la sociedad (como el menor abandonado, la vejez, el alcoholismo, etc.) surgieron algunas instituciones generadoras o sostenedoras de políticas sociales, antes de 1930, como las Cajas de Socorros Mutuos y cooperativas que fueron, no otra cosa, el resultado de acciones voluntarias y coincidentes en el ámbito de las organizaciones de la sociedad civil, que no pretendían ser, ni siquiera por parte de sus promotores, fracción del andamiaje estatal al que en todo caso suplían o complementaban como lo siguieron, siguen y seguirán haciendo en todo los pueblos en donde opera. De tal manera, las primeras cooperativas con el marco actual, surgieron en el inicio del siglo penúltimo pasado, en Inglaterra, Francia y Alemania, creadas por desocupados y necesitados, como nueva forma de organización -de la que lucía la práctica solidaria-, para la producción y el consumo y en reacción a condiciones extremas de explotación que caracterizaron al capitalismo del siglo XIX. En Latinoamérica en particular, este tipo de organización socioeconómica, es decir el cooperativismo, se manifiestó, en realidad, regularmente ya a partir del siglo XIX, de la mano de la inmigración europea en general, sin olvidar peculiares expresiones incas y jesuitas anteriores. El desempeño de genuinas cooperativas justo es admitirlo- siempre ha tenido un impacto positivo en las comunidades en las que operan si operan genuinamente, claro está. Además, la acción y opción cooperativa, trabajando Vg.: en las organizaciones de base, contribuyen a crear un desarrollo sustentable al fortalecer integralmente a sus miembros. Así, cuando hablamos de lo genuino queremos decir que, sólo cuando las cooperativas se constituyen y desenvuelven conforme sus principios y reglas inspiradoras, sujetándose a caracteres y finalidades propias, estaremos ante autenticas cooperativas, lo cual nos garantiza la pureza del sistema y nos libera de la tiranía del subjetivismo irracional o egoísta, que podría desvirtuar la esencia de las mismas. Derecho comparado: reconocimiento, frutos y logros:La realidad, las necesidades y penurias argentinas pueden encontrar en las cooperativas de trabajo y producción una herramienta valiosa. Estas cooperativas están contempladas implícitamente en la legislación cooperativa Argentina actual, en el Art. 14 últ. parte de nuestra C.N. y más específicamente, en el Art. 2 y 42 inc.5º b) del Decreto-Ley 20.337 dispone que; Las cooperativas son entidades fundadas en el esfuerzo propio y la ayuda mutua para organizar y prestar servicios... así como de que en las cooperativas de producción o trabajo, los excedentes se repartirán en proporción del trabajo efectivamente prestado por cada uno El Art. 4 de dicho ordenamiento legal define al acto cooperativo como aquellos realizados entre las cooperativas y sus asociados y por aquellas entre sí en el cumplimiento del objeto social y la consecución de los fines institucionales... A su vez, el inc. j) del Art. 5 y cc. de la Ley Federal de Educación 24.195 establece la valorización del trabajo como realización del hombre y de la sociedad y como eje vertebrador del proceso social y educativo La cooperativa de trabajo y producción, tan necesaria en nuestro tiempo necesitado de un shock productivo e industrial, tiene como característica principal y propia razón de ser, la inexistencia en su seno de la posibilidad empleador-empleado lo que equivale decir: ninguna clase de relación laboral entre asociado y cooperativa, puesto que éstos, han asumido libre y voluntariamente el llamado riesgo empresario, decisión que merece el mayor respecto, salvo cuando a través de caricaturas o simulacros cooperativas se producen fraudes legales (explotación de desocupados, trabajo en negro, elusión de impuestos, competencias desleales, etc.), fraudes que sin duda deben ser -y son- condenados administrativa y judicialmente, ya que en tales casos estaríamos en presencia de conductas anticooperativas merecedoras de toda la gama de reproches posibles. A propósito, respecto del fraude legal en las cooperativas de trabajo, las autoridades administrativas, judiciales y legislativas deberán informarse que es responsabilidad directa de los organismos nacionales y provinciales de control cooperativo (Arts. 99, 100 y cc. Ley 20.337) la obligación inexcusable de efectuar una inspección y fiscalización, oportunas y adecuadas para garantizar los caracteres y finalidades cooperativos, por lo que, los jueces, lejos de descalificar sistemáticamente cooperativas por esta cuestión, deberán asignar las responsabilidades y sanciones punitivas correspondientes a los organismos en cuestión, informándose ellos también de los contenidos y remedios cooperativos propios. (Arts.106, 117 y cc. Ley 20.337). En una cooperativa de trabajo, corresponde a los asociados, como exigencia esencial, aportar su trabajo personal sin el cual no podrán revestir tal calidad, resultando así que: son asociado porque trabajan y trabajan porque son asociados, calidades inescindibles y condición esencial, la una de la otra. Antoni Mondini y Graham[6] refieren que desde el punto de vista de los operarios cooperativos, la originalidad de la cooperativa de producción se expresa en tres principios fundamentales, a saber: a) el derecho para todos los asociados-trabajadores de llegar a ser copropietarios de la empresa cooperativa por la suscripción de partes sociales; b) el derecho a participar en la gestión y el de elegir y ser elegido para integrar el consejo de administración, para la dirección general y demás órganos cooperativos, y c) el derecho a participar en la distribución de los excedentes vía retornos- obtenidos por la empresa. En Italia, inmediatamente después de la segunda guerra mundial, se constituyeron numerosas cooperativas de producción y trabajo, agrícola y de consumo aportando una notable contribución a la solución di pressanti e difficili problemi di occupazione e di rifornimento[7]. Desde 1951 las cooperativas de producción y trabajo inscriptas en los registros oficiales cooperativos italianos, superaban la decena de miles 14.331 inscriptas- calculándose que las no inscriptas o irregulares sumaban 10.000. A fines de 1951 unas 24.000, en regularmente inscripta y cerca de 40.000 no inscriptas debidamente, destacándose entre ellas, los sectores de la producción y el trabajo, del consumo, el transporte, la pesca y de la edificación. Esto debemos señalarlo fue fruto y resultado de numerosas facilidades oficiales de naturaleza económica y fiscal acordadas al sector cooperativo italiano[8] En Italia se han logrado además, numerosos Consorzi di cooperative di Lavoratori, reagrupándose un cierto numero de cooperativas en un único organismo manifestándose siempre con mayor amplitud la cooperativa de trabajo, sobretodo en el sector produzione e lavoro[9] pero así también las cooperative fra artigiani, dettaglianti, professionisti, ecc..(Prefacio obra citada) lo que les permite lograr importantes economías de escala. En España, el capítulo X dedicado a De las clases de cooperativas Sección I de las cooperativas de trabajo asociado, en la Ley 27/99, su Art.80, las define diciendo que: Son cooperativas de trabajo asociado las que tienen por objeto proporcionar a sus socios puestos de trabajo, mediante su esfuerzo personal y directo, a tiempo parcial o completo, a través de la organización en común de la producción de bienes o servicios para terceros. También podrán contar con socios colaboradores. España mostró en el sector urbano, el censo más numeroso de cooperativas industriales de trabajadores en los subsectores metalúrgicos, de la construcción y textil, encontrándose también cooperativas de instaladores eléctricos, de impresores, de profesores, de capacitación y suministro de material cibernético; en tanto, en el sector rural, operan cooperativas cuyo objeto es la explotación en común de modo empresarial, directo y personal por parte de sus asociados de fincas, predios y campos, cuyo uso, aprovechamiento racional, plena propiedad, trabajo físico, técnico e intelectual aporten, repartiéndose los resultados en proporción a la actividad, trabajo y jerarquía del aporte de cada uno, distinguiéndose estas explotaciones comunitarias cooperativas, por la conservación y aún, regeneración de las tierras trabajadas y producidas. Conclusión y propuestaNo hay dudas de que el cooperativismo, entendido como la combinación de los elementos sociales y económicos, tendrá una importancia cada vez mayor, especialmente en este contexto económico de crisis constante en el cual la ayuda mutua y la solidaridad activa podrán aportar a una mejor calidad de vida, a un ambiente más hospitalario, más ameno, más tolerable para permitir una sobrevivencia económica más equitativa, enfoque que es coincidente en el plano internacional y en el del derecho comparado en particular. El potencial de que disponen las empresas cooperativas de trabajo y producción a la hora de contribuir al alivio de la pobreza mediante la creación de empleo y la satisfacción de necesidades físicas básicas de la sociedad, con una mayor eficacia y eficiencia que las empresas conocidas, ha sido ampliamente reconocido por las Naciones Unidas. Las principales características de las cooperativas de esta clase son: la mutualidad que implica la ausencia de intermediarios y de fines de lucro; la generación de puestos de trabajo; el salvataje de empresas privadas en cuasibancarrota; animan y reaniman economías locales y regionales; crean riqueza; pueden elevar el nivel cultural de sus miembros; distribuyen y redistribuyen entre los socios los buenos precios logrados por la cooperativa, obteniendo así cada asociado una retribución a su trabajo-aporte-cooperativo- mas elevada -que en el mercado común del empleo- con más la sensible disminución adicional del precio de ciertos bienes básicos de uso o consumo familiares, comprados cooperativamente al costo, haciendo uso de economías de escala y red de cooperativas, contribuyendo todo esto a un concreto desarrollo humano al abrir las puertas para una movilidad social ascendente y favorecer a los segmentos mas vulnerables de nuestra comunidad nacional, (art. 75 inc. 19 C.N.). Como decíamos, Naciones Unidas viene valorando lo expuesto y una de las maneras en que la ONU mostró este reconocimiento fue al declarar en 1995, que el Día Internacional de las Cooperativas (primer sábado de julio de cada año), debía ser celebrado cada año por los gobiernos en colaboración con sus movimientos cooperativos nacionales. En 1996 y al celebrar la Comunidad Internacional el año para la Erradicación de la Pobreza, la ONU una vez más atrae la atención de los gobiernos en cuanto a la considerable contribución de las cooperativas en la reducción de la pobreza, al desarrollo humano y a la necesidad de asociar el Movimiento Cooperativo en esta tarea. Desde esa perspectiva, las cooperativas genuinas de trabajo y producción serán un instrumento precioso para colaborar con lo que los lideres políticos del mundo acordaron en la Cumbre del Milenio celebrada en Nueva York: destinar los primeros quince años de este nuevo siglo a un intento decidido para reducir la pobreza, el analfabetismo y las enfermedades. La 89na. Cumbre Internacional del Trabajo de 2001, abordó centralmente el cooperativismo recomendando volver a las fuentes y demandando de los Estados su promoción, asistencia y fomento con gestos concretos de apoyos económicos, financieros, educativos y técnicos entre otros. Brasil no titubeó a la hora de apoyar y estimular el cooperativismo, -sobretodo cuando se trata de explorar y explotar sus recursos naturales- ya que, el propio art. 174 inc. 3 de su Constitución dice: O Estado favorecerá a organizacao da actividade garimpeira em cooperativas, levando em conta a protecao do meio ambiente e a promocao económico-social dos garimpeiros. Inc. 4: As cooperativas a que se refere o parágrafo anterior terao prioridade na autorizacao ou concessao para pesquisa e lavra dos recursos e jazidas de minerais garimpáveis, nas áreas onde estejam atuando, e naquelas fixadas de acordo com o art. 21, XXV, na forma da lei. Nuestro país aún no se ha pronunciado por un apoyo concreto al cooperativismo, no ha valorado constitucionalmente al cooperativismo ni ha legalizado al del trabajo y la producción a pesar de que éste ya cuenta con legitimidad social suficiente, no ha implementado siquiera la ley 16.583 de educación cooperativa obligatoria en todos los niveles de enseñanza para lo que cuenta, además de las cifras presupuestadas, con los recursos de la Ley 23.427 del Fondo Nacional de Educación y Capacitación Cooperativas, cuyo destino final desconocemos. Crear nuevos puestos de ocupación, erradicar el trabajo infantil, crear riqueza, reactivar producción y economía aprovechando ventajas comparativas, recuperando la industria nacional para lograr el más alto valor agregado para nuestros productos y recursos primarios, son parte de un conjunto mucho más amplio de cualidades cooperativas incitas en cooperativas puras de trabajo, las que por tanto reclaman y merecen del Estado, un apoyo explícito y concreto, institucionalizando el cooperativismo con la asignación de las partidas correspondientes, otorgando preferencias y discriminaciones positivas al cooperativismo de trabajo y producción argentino, implementando creativamente el comprecooperativo En la hora actual, Argentina, debe impulsar sin demora un plan nacional y programas provinciales, municipales, regionales e intermunicipales, para cooperativas de trabajo y producción, (con simplificaciones administrativas, profundizando y aumentando las facilidades de Res>INAC 255, 360, 507, 1510, 1692, 324/99 y derribando los obstáculos absurdos y ridículos que se les han planteado mediante, Vg.: Decreto PEN. 2015/94 o Res. INAC 183, 506, R.G. 4328, etc.), facilitando concreta y expeditivamente el microcrédito al mejor estilo YUNUS, eliminando impuestos distorsivos al trabajo humano, promoviendo alianzas estratégicas, situacionales e iterativas y teniendo presente la tendencia actual del cooperativismo argentino y latinoamericano que indica un sensible crecimiento para el cooperativismo urbano, de trabajo, producción, servicios de salud y educativos, autoseguros urbanos y rurales-, recolectores de basura, crédito, consumo así como esfuerzos en diseñar estructuras cooperativas que gestionen solidaria y adecuadamente todo lo concerniente al trabajo informal (microemprendedores, changarines rurales, vendedores ambulantes, microtalleres de reparaciones, o reparaciones a domicilio plomería, electricidad, albañilería, etc), minusvalidez, teletrabajo. Finalmente entonces, nuestras cooperativas de producción y trabajo tendrán que estar abiertas a las nuevas evoluciones en el campo de los productos, de los procedimientos de fabricación, de los métodos de ventas o de financiación y deberán permanecer flexibles para poder adaptarse a los desarrollos supranacionales (v.g.; Mercosur), a la legislación y a las actuaciones de la competencia con ingeniosas vinculaciones universitarias y con el tercer sector. A modo conclusivo, pensamos en micro, pequeñas y medianas cooperativas que, puestas en red, e involucradas en propender la municipalización y regionalización intercooperativas, puedan sobrevivir con eficiencia y sustentablemente ante el fenómeno de las tremendas concentraciones empresarias, logrando la compatibilización de una activa y responsable participación social para crear y asegurar eficientemente los derechos de la gente, de todos los todos del todo social y convertirlos en capacidades en una prospectiva solidaria global. Agricultura asociativaCada día vemos como la agricultura, por imperativos sociales, económicos y tecnológicos, tiene o está llamada a tener caracteres absolutamente distintos de la agricultura tradicional. Que la agricultura se empresarialice y que los agricultores se agrupen es una necesidad en términos de estricta economía. Se argumenta que la producción dispersa, a pequeña escala no es rentable y que solo puede ser rentable la producción conjunta, que involucre grandes superficies, altamente mecanizada, pero con maquinaria a pleno rendimiento, masiva; con silos y acopios comunes, lo que unido a buena información y asesoramiento, posibilitará mejores condiciones de comercialización. Y todo ello, en buena lógica, podría conseguirse mediante la agricultura asociativa. Sin embargo, no hay agricultura asociativa sin socios, y éstos, por suerte o por desgracia, los socios, son personas humanas y están gobernadas por leyes, caprichos, complejos, prejuicios que no son sólo económicas la persecución del máximo aprovechamiento material-, ni solo lógicas la aceptación mental de lo que debiera ser-, sino también psicológicas el deseo de satisfacer necesidades espirituales: ayudar a los hijos, progresar, disfrutar. La empresa agraria, entendida como organización de la actividad económica agraria, es algo nuevo. De la tradicional agricultura familiar, artesana, para la subsistencia, hemos pasado en los últimos tiempos a una agricultura de signo distinto, empresarial, industrial, para el mercado. Determinantes técnicos, económicos, políticos, sociales y jurídicos han hecho posible este cambio. Mecanización y técnicas agronómicas, rentabilidad y comercialización; planificación; estandarización de formas de vida; sociedades de explotación tambera, son algunas de las más representativas características de nuestra época y ninguna de ellas podría avenirse fácilmente con una agricultura tradicional. Los últimos adelantos técnicos aplicables a la agricultura son de sobra conocidos: maquinaria agrícola, abonos, selección de semillas, productos híbridos, conservación de suelos, equipos de riego, insecticidas, herbicidas vacunas, servicios satelitales, ingenieros agrónomos, veterinarios, contadores, etc. Estos adelantos, podemos afirmar, han sido revolucionarios en el plano de la mentalidad, fundamentalmente en la del campesino y del pequeño y mediano productor agropecuario tradicional. Ahora bien, si es cierto que el asociativismo está llamado a cumplir un rol esencial en el campo no es menos cierto que la agricultura asociativa no funcionará o funcionará mal si no hay una pertenencia efectiva de los socios a la sociedad, o más concretamente de los socios al grupo y, estará en mejores condiciones todavía para funcionar, si sus miembros están integrados en el grupo. La aptitud asociativa presupone, que los individuos sean por un lado relativamente independientes entre sí, o sea, que no estén ligados por lazos de dominio y, por otro lado, que sean débiles, vale decir, individuos que se requieren mutuamente. La capacidad asociativa exige que nadie esté en condiciones de obligar a otro, ni de ser obligado, pero al mismo tiempo requiere que nadie esté en condiciones de valerse enteramente por sí mismo y que sea imperioso el concurso de los demás. Tal disposición hacia la colaboración requiere ineludiblemente de la confianza, vale decir, de la expectativa de que, del mismo modo, otros estarán dispuestos a cooperar y que participan del esfuerzo en común. Es decir la confianza se constituye en un elemento esencial del Asociativismo. `La frágil posición del pequeño y mediano productor en materia de economías de escala, de comercialización, de asesoramiento, información, en todas las secuencias del proceso productivo podríamos decir, reclama y necesita de practicas asociativas. Finalmente, si bien el asociativismo está contemplado, genéricamente, en nuestra Constitución Nacional y se da, de hecho, en diversas expresiones (ONGs) en distintos sectores de la Comunidad, es preciso no obstante la sanción de una ley como instrumento capaz de encauzar y poner en orden estas posibilidades asociativas agrícolas de la vida del hombre en sociedad, haciendo una veces de dique y otras de cauce a los mejores o peores impulsos del ser humano. Autogestión y acción vecinalCuesta admitir que en el siglo XXI, decenas de miles de vecinos que habitan barrios, partidos, distritos o prefecturas en distintas provincias, regiones o departamentos de Argentina y Latinoamérica, carezcan aun de vivienda, agua potable, energía eléctrica, cloacas, transporte...derechos humanos básicos, elementales e inherentes a la dignidad humana y exigencias de la ciudadanía. Lo cierto es que tenemos dificultades en la infraestructura urbana, infraestructura que se ve superada, principalmente por el natural crecimiento demográfico, por migraciones internas, fenómenos ambientales, éxodos rurales, etc. Ante todo eso, allí donde el Estado o las empresas privadas no llegan o son insuficientes, o ineficientes, pues ahí puede haber un lugar, un desafió y una oportunidad para la autogestión cooperativa y la acción vecinal. Nuestra propuesta de cooperativas autoorganizadas, autogestionadas, partiendo de sus principios, fundamentalmente, desde su neutralidad política, desde su autonomía e independencia, desde su interés por la comunidad circundante y en franca alianza proactiva con la acción vecinal, comunal e intermunicipal, se relaciona con aspectos y fuentes de una nueva institucionalidad vecinal que no es otra cosa que la racionalización, redefinición y resignificación de las relaciones sociales vecinales, viejas y nuevas, urbanas y rurales, activas y pasivas pensionados, jubilados, desocupados, minusválidos, etc-, en busca del bien común y del interés general. Ahora bien, estas cooperativas deberían sortear favorablemente un ineludible análisis de la factibilidad del proyecto de infraestructura cooperativo de que se trate, su viabilidad legal, técnica, financiera, de gestión, económica, institucional y medioambiental como mínimo, así como su integración al plan estratégico que exista o se diseñe para el pueblo o la ciudad de que se trate. Asimismo el Estado, el INTA, el INTI, las Universidades, las ONG`s de reconocida trayectoria y solvencia entre otros, deben aportar lo suyo, acompañando todo esto con educación productiva de reconversión y adecuación a las acciones complementarias para el mejor desarrollo humano, local y regional. Igualmente, la dinámica antropológica cooperativa no debe ser inmovilizada ni por defecciones estatales ni por egoísmos privados sino que ha de ser, por el contrario, animada y reanimada por obras y por recursos naturales y materiales, fiscales, ociosos, puestos sin demora, en tantas manos argentinas, laboriosas, generosas, que hoy están, vergonzosa e inadmisiblemente, caídas y desocupadas. Por cierto que lo dicho no puede ignorar las reales posibilidades estatales, la notable merma en la capacidad contributiva de los vecinos, las más notables todavía evasión y elusión, como tampoco dejar de alentar en cada ciudadano, en cada vecino, en cada contribuyente la toma de conciencia de su dignidad, despertar su creatividad y su activa participación, alentar sus ideas y proyectos, ofreciendo oportunidades y cerrando esta mirada logrando una mayor sensibilidad y responsabilidad social por parte de las empresas y un sinceramiento y compromiso solidario de los organismos internacionales que no ignoran la irresponsabilidad de nuestras ultimas autoridades así como la conmovedora responsabilidad y espíritu emprendedor de nuestros contemporáneos, ya ansiosos por una oportunidad de poner manos a la obra. Asimismo, estamos convencidos de que esta mirada puede encontrar buen cauce en genuinas y auténticas organizaciones cooperativas vecinales, sobre todo en sectores populares y, de éstos, aquellos mas desposeídos y vulnerables. A modo conclusivo, ninguna consideración, plan, programa o medida abstracta, aunque se refieran más o menos rimbombantemente a problemas humanos, no sirve, ni siquiera para consolar a ningún hombre, ni para mitigar ninguna de las tristezas y angustias que por estos días sufren seres concretos de carne y hueso, congéneres nuestros, más concretamente. Es que lo concreto se ha vuelto imprescindible e impostergable. Y así, entonces, en las necesidades y en el derecho a auto organizarse, podemos encontrar una herramienta que dentro de cada municipio, dentro de la democracia y del mercado, ahora con un Estado moderador o semáforo, supla con mayor o menor intensidad y duración, la ausencia, ineficiencia o imposibilidad estatal o la desaprensión privada. Imaginar una Argentina, una Latinoamérica más solidaria, más hospitalaria, más promotora de personas y valores, más participada por sus ciudadanos, en donde la esperanza se fortalezca con el compromiso de todos por el bienestar, es tarea de todos. Cuando asistimos a un desafió socio cultural y ambiental sin precedentes, la cooperación entre la solidaridad y la acción vecinal, no solo puede evitar expresiones de barbarie sino, manifestarse como política social excelente, concreta, inclusiva, humana. Aquí entonces el Estado, autenticas cooperativas de trabajo, de servicios, de vivienda, entes municipales e intermunicipales, tienen mucho por hacer y, tienen que hacer lo que hay que hacer. Así como el Estado ha tenido gestos significativos, cada vecino deberá poner el hombro como quizá nunca antes lo puso y, para ello, la autogestión y la acción vecinal se revelan como apropiadas, solidarias y pedagógicas para dejar atrás, definitivamente, la inestabilidad e inconsistencia argentinas. Finalmente, esta propuesta parte de necesidades básicas insatisfechas y desde la convicción de que no deberían turbarnos nuestras dificultades sino, tan solo, nuestra incapacidad de superarlas, con solidaridad, justicia, fraternidad y amistad vecinal. TruequeEsta voz deriva de trocar que significa cambiar o permutar una cosa por otra. Pero, de dónde surgen los nodos de trueque ? La desocupación sería una de las respuestas posibles ya que con empleo, hay capacidad de consumo. El empleo es un vínculo socializante excelente que, además, permite reanimar la sociedad, reducir índices de violencia y lograr acercar las expectativas a las probabilidades de la gente. Lo que ocurre que estamos inmersos en un sistema social y económico que genera y perpetúa situaciones de precariedad laboral en las condiciones de vida de una parte cada vez mayor de la población y, la pobreza, no es un fenómeno autocontenido y marginalizado, sin proyecciones sobre otros ámbitos estructurales y procesos sociales amplios. Un continuum de alta movilidad descendente e inestabilidad (profesional, desempleo, precarizaciones, etc) en las posiciones de la estructura social, permiten admitir que se estén produciendo formas de sociabilidades diferentes como el trueque, las que deberán ser contempladas por nuevas políticas sociales. En los clubes de trueque encontramos a los trosumidores, esto es, productores y consumidores de bienes y servicios que trocan recíproca y proporcionalmente entre sí. Las fortalezas del trueque podemos reflejarlas en el hecho concreto de que contribuyen espontáneamente a descomprimir la tensa y densa situación social, hacen sentir nuevamente útil a la gente, alivian carencias, despiertan habilidades, evitan intermediarios, despiertan creatividades, exploran oportunidades restableciendo el ahorro, la confianza y la simpatía. Las debilidades tienen que ver con la cohesión, confianza y compromiso tácitos que el trueque requiere, tienen que ver también con aspectos bromatológicos, impositivos, y de formalidad, lo que hace decir a algunos que el trueque es retornar a estadios primitivos. Los gobiernos, particularmente los locales, están un tanto intrigados por esta nueva sociabilidad. No desconocen sus fortalezas ni sus debilidades como tampoco desconocen que a menudo no tienen nada que ofrecer para sustituir los beneficios propios del trueque. Entiendo entonces que lo mejor que pueden hacer los gobiernos, es acompañar apolíticamente estos trocaderos, ayudándoles a superar o subsanar sus debilidades, a desarrollar sinergías y no subestimar nunca todo el bien y lo bueno que aporta el trueque para la convivencia vecinal y como embrión de posibles desarrollos locales. Entiendo también, que cada uno de los trocadores debe autocontrolarse, autoorganizarse para reafirmar la confianza, mejorar la calidad y diversidad de los bienes y servicios a trocar, incorporando los protagonistas necesarios para desarrollar y mantener compensado cada club del trueque. Ley de desarrollo y promoción de mutuales (Córdoba- ley n° 7697)El fomento y apoyo al mutualismo es una actividad de interés provincial, según esta ley provincial. Por la misma, el Poder Ejecutivo alentará, promoverá y fomentará el desarrollo del mutualismo en todo el territorio provincial elaborando planes de perfeccionamiento, capacitación y preparación de dirigentes. Asimismo, la enseñanza del mutualismo, sus principios y objetivos merecen el más alto interés provincial por lo que según la ley- la misma se implantará con carácter obligatorio en todos los establecimientos educacionales de la provincia, sean primarios, medios, técnicos y vocacionales, (Art. 36 Constitución Provincial). Además, dentro de la enseñanza teórica-práctica se promoverán la creación de mutuales escolares entre los alumnos, las que funcionarán en el mismo local educativo y cumplirán una función esencialmente pedagógica. Todo eso es muy bueno para todos nosotros y se corresponde con el pensamiento de E.F. Schumacher, para quién la educación es el más vital de los recursos, es el mayor y el mejor recurso del hombre. En esa perspectiva, la Cumbre Mundial de la FAO que se realizó en Roma ha sentenciado: La Educación es la clave para combatir el hambre. Es que si la civilización occidental está en un estado de permanente crisis, no es nada antojadizo sugerir que podría haber algo equivocado en su educación si existe educación- a pesar de que pensemos que la educación es, o debiera ser, la llave de todas las cosas. En realidad, la fe en la educación puede ser tan fuerte que nos lleve a considerarla como la destinataria residual de todos nuestros problemas. Entonces, decir que debemos educarnos en la solidaridad o de lo contrario observar un declive pronunciado en nuestras mutuales, en nuestro mundo, y exponernos a expresiones de barbarie, estará más cerca de lo correcto. Pero ha de advertirse desde el principio que, si bien la solidaridad es un instinto humano, es un deber común el cultivarlo cotidianamente. Una buena manera es despertar la solidaridad social ya que es la ligadura que nos puede mantener unidos, de una manera racional, canalizando talentos y atendiendo deficiencias personales. Juntos valemos más y podemos realizar todas las tareas si nos complementamos en reciprocidad y fraternidad, aprovechando lo mejor de cada uno, desde niño, ya que el hombre es un ser social por naturaleza pero también se sabe incompleto para realizar, aislado, todas las tareas que implican la vida en sociedad, reclamadas por sus necesidades físicas, culturales y espirituales. Para la vida, para la vida en sociedad, la solidaridad social facilita el libre respeto de nuestros derechos y favorece el libre cumplimiento de nuestros deberes. Sólo la ausencia de solidaridad social puede explicar y predecir que en un mundo como el nuestro, que ha alcanzado un nivel de prosperidad sin precedentes, se le nieguen las libertades más elementales a la mayoría de los seres humanos. Para Amartya SEN, La calidad de nuestra vida debe medirse no por nuestras riquezas sino por nuestra libertad porque el fin principal del desarrollo humano es la libertad a la hora de decidir donde vivir, donde trabajar, donde estudiar, donde vivir, donde curarnos, qué producir, qué consumir... A su vez, la libertad individual es esencialmente producto social y muestra una doble relación: 1) Los mecanismos sociales para expandir las libertades individuales y, 2) el uso de las libertades individuales no solo para mejora de las vidas respectivas sino también para conseguir que los mecanismos sociales mutuales sean mejores y más eficaces. Por estos días y cuando asistimos al derrumbe de modelos pro-lucrativos -la contracultura de la producción y de la solidaridad-, se abre una ventana de oportunidad en el imaginario colectivo para desarrollar prácticas mutuales más estrechas y profundas, de modo tal que el imaginario colectivo se transforme en consciencia colectiva para una prospectiva fraterna global. A modo conclusivo, disponemos de un mecanismo social mutual, cuya lozanía es aún ignorada y peor todavía, subestimado y desperdiciado. Pero también es cierto que debemos mejorar la comunicación mutual con la comunidad, que se debe lograr una profunda simplificación administrativa Estado-mutuales, que deberemos ganar en transparencia y desterrar corruptelas logrando crecientes y paulatinas integraciones, impidiendo que nadie divida al mutualismo para que nada extraño reine en la división y todos podamos disfrutar de una activa y genuina promoción y desarrollo mutual. Consejeros cooperativos (incompatibilidad y responsabilidades)Con respecto a las prohibiciones e incompatibilidades para ser consejero, el artículo 64 del Decreto-Ley nº 20.337[10] se refiere a las mismas en tanto, sólo el artículo 74 de este decreto se refiere escuetamente al grave asunto de la responsabilidad del consejero de una cooperativa. Que conforme el articulo 118 de esta norma, rigen supletoriamente para las cooperativas, las disposiciones del Capitulo II, Sección V de la Ley Nº 19.550. Así pues, para casos de consejeros inhabilitados -lamentamos que la norma cooperativa no haya recogido los incs. 1º y 4º del articulo 264 de la legislación societaria (no obstante resultan aplicables por imperio del articulo 118 del dispositivo cooperativo) ni establecido un procedimiento a seguir en tales casos, razón por la cual, deberá acudirse a lo prescripto para la Remoción del inhabilitado en el artículo 265 de la Ley de Sociedades Comerciales, (LSC), esto es, que el Consejo de Administración de la cooperativa o en su defecto el síndico, por propia iniciativa o a pedido fundado de cualquier asociado deberá convocar a asamblea ordinaria (aquí la ley de sociedades debió decir sólo asamblea, porque, es de suponer que generalmente será extraordinaria) para la remoción del consejero o gerente que resulte alcanzado en las previsiones del articulo 64 de la norma cooperativa, asamblea que se celebrará dentro de los cuarenta (40) días de solicitada. Denegada la remoción, cualquier asociado, consejero o sindico, puede requerirla judicialmente. Ahora, para los casos atinentes a la responsabilidad de los consejeros, el artículo 74 cooperativo[11] se limita a prescribir que los consejeros sólo pueden ser eximidos de responsabilidad por violación de la ley, el estatuto o el reglamento, mediante la prueba de no haber participado en la reunión que adoptó la resolución impugnada o la constancia de acta de su voto en contra. A ello nosotros sostenemos que sólo admitimos la ultima hipótesis legal ya que asistir a las reuniones del consejo de administración en un derecho y un deber, indelegable y, por otra parte, siendo que las actas del consejo de administración deben ser firmadas por el presidente y solo un consejero (Art. 69 en negrita de la norma cooperativa), cómo se ha de probar no haber participado en una reunión que adopte una resolución reprochable social, administrativa o judicialmente. Asimismo, nada se ha legislado en el decreto cooperativo sobre la acción social de responsabilidad (Arts. 276/279 LSC), ni respecto de la responsabilidad, la imputación individual según la asignación de funciones en forma personal, retribuidas o no y en consecuencia, tampoco se dijo nada sobre los pasos a seguir en estos casos, en una cooperativa. Puntualmente, refiriéndonos al punto Responsabilidad de los Consejeros Cooperativos, debemos partir de que, necesariamente debe profesionalizarse la gestión y que no todas las personas de buena voluntad pueden por esa sola y valiosa cualidad, ser ni consejeros, ni gerentes ni síndicos de una cooperativa por estos días. La creciente complejidad de la gestión, su dinámica incrementada cotidianamente, las atribuciones legales de funciones y responsabilidades (Vg. los Art. 59 y 274 de la LSC., el Art. 300 inc. 3. del Código Penal, la legislación regulatoria, tributaria, laboral, previsional, etc.) explican y predicen esta necesidad imperiosa de asegurar una idónea administración y fiscalización cooperativas. Ahora bien, resulta tan justo como impostergable, instrumentar en cada cooperativa la previsión del segundo párrafo del Art. 274 de la LSC., esto es, la asignación personal de funciones y responsabilidades a cada consejero mediante la correspondiente asamblea de asociados y las inscripciones en los órganos de control cooperativo así como en el Registro Publico de Comercio, esto último por imperio, nuevamente, del articulo 118 de la legislación cooperativa de que se dispone. No será novedad sostener que en tantas ocasiones, buenos vecinos son reclutados ingenua e incautamente para conformar un consejo de administración inepto, desprevenido y anodino, en el cual suele reinar el caciquismo generalmente del presidente o del gerente- acarreando en principio, las acciones u omisiones autoritarias, discrecionales y desatinadas de éstos, para los demás consejeros y síndicos, una injusta responsabilidad ilimitada y solidaria que les atribuye la ley. Sobran entonces los motivos para ajustar sin demora, el quehacer cooperativo a estas propuestas que nos permitan tanto la expeditiva remoción de consejeros, gerentes o síndicos inhabilitados cuanto la atribución e imputación personal de responsabilidades cooperativas, liberando a tantos consejeros y síndicos inocentes que actualmente suelen resultar atrapados por ministerio general de la ley, evitando encubrimientos o complicidades inadvertidas y desenmascarando toda patraña o mala praxis cooperativa en pos de autenticas y fecundas cooperativas.-
NOTAS:
[1] Art. 35 Const de España y Carta Encicl. Laborem exencens. [2][11] Hch, 2, 44-46, pag. 1553, Biblia de Jerusalén [3] PUEBLA, p.18, pág. 61, Ed Pía Sociedad de San Pablo, mayo 1979. [4] Manual de la Doctrina Social de la Iglesia, Mario Pedro Seijo y Alcides Numa Sánchez, Ed. Claretiana, Bs. As., 1982. [5] Cardoso, F.H. 1983. Las políticas sociales en la década de los 80: Nuevas Opciones?, en el Trimestre Económico, vol. L, N° 197, enero-marzo, pp.169-188. [6] Antoine, Antoni, Ernando Mondini y Florencio Graham; Cooperativas de Trabajo, pág. 159 [7] Le societá cooperative, pág.14 y sigts., Felice Martinelli, Pirola Editore-Milano-1989. [8] Le societá...pág.15 ob. Cit. [9] Cooperative di lavoratori, Guido Cotronei, Buffetti Editore, II edizione, pág.147, 1989. [10] LA COOPERATIVA, Págs. 183/187, ED. EDIAR, 1987 [11] Ibíd., Págs. 205/212 |
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Última modificación: Miércoles, 28 de Abril de 2004 |